El capital financiero

En un sentido, la banca es un negocio capitalista como otro cualquiera: en ella también se trata de transformar una cantidad de dinero en más dinero, aprovechando para ello la demanda y la oferta "del mercado". Pero allí se acaba lo que tiene en común con los demás sectores económicos. De hecho no hay quien no vea la posición privilegiada que tiene la banca en la economía capitalista. Su "mercado" es el comercio con dinero: no con una mercancía cualquiera o cualquier servicio materialmente útil, sino con la riqueza abstracta, que se pretende adquirir en todos los sectores económicos de esta economía. El dinero, medio de disposición universal, no lo usan los bancos como todas las demás empresas, que compran con él medios de producción, que crean con él fábricas industriales o grandes almacenes, foros de internet o tabernas y que pagan con él su mano de obra, a fin de sacar al final de su clientela más dinero. Los bancos prestan dinero para que otros emprendan con él algo productivo de esta índole y reembolsen más de lo que tomaron prestado. Su interés y su colaboración en los sucesos económicos se refieren única y directamente al objetivo capitalista de éstos. Sin crear valor de cambio y "realizarlo" en la venta, es decir convertirlo en dinero, o sea sin pasar por un proceso propio de valorización, el capital bancario transforma una cantidad de dinero en una cantidad mayor.

A todo el mundo, este milagro le parece lo más normal del mundo; por lo menos mientras funcione. Tanto más merece una explicación.